En febrero de este año, Mustafa Suleyman, director ejecutivo de Microsoft AI, le dijo al Financial Times que "la mayoría" de las tareas de oficina podría estar automatizada en los próximos 12 a 18 meses. Tareas típicas de contadores, abogados, analistas. El titular circuló, generó ruido, y como suele pasar, dejó más ansiedad que claridad.
Pero la discusión que realmente importa para este 2026 no es si van a desaparecer profesiones. Es otra, más concreta y más urgente: ¿qué partes del trabajo se vuelven commodity, y qué partes se vuelven ventaja?
Lo que la IA ya está absorbiendo
La inteligencia artificial avanza más rápido donde hay texto + reglas + pasos repetidos. Armar borradores, resumir documentos, revisar contratos, completar planillas, seguir checklists. Y la diferencia con lo que había hace dos años es que ya no es solo "un chat que responde preguntas": hoy los sistemas empiezan a ejecutar partes del proceso (buscar información, actualizar registros, completar formularios) y dejan el resultado listo para que una persona lo revise y decida.
Esto ya se refleja en las expectativas corporativas. El Work Trend Index 2025 de Microsoft describe el salto hacia equipos híbridos donde personas y agentes trabajan en paralelo. McKinsey, por su parte, observa que muchas empresas invierten fuerte pero pocas se consideran maduras integrando IA de punta a punta: el cuello de botella no es la herramienta, sino el liderazgo, los datos y la gobernanza.
Por qué los juniors lo sienten primero
Los puestos de entrada al mercado laboral siempre combinaron dos cosas: aprendizaje y producción operativa. Búsqueda de información, documentación, formateo, control, seguimiento. Esa capa operativa ,que era también la escuela donde uno aprendía los basics, es exactamente la que la IA está absorbiendo con más velocidad.
El Microsoft New Future of Work Report 2025 detecta señales tempranas: datos de nómina que sugieren una caída relativa del empleo en el rango de 22 a 25 años en roles muy expuestos, y un enfriamiento del hiring entry-level en esas mismas ocupaciones. Aneesh Raman, desde Fortune, lo sintetizó sin vueltas: "Lo primero que se rompe es el primer escalón de la escalera."
No es que los juniors van a sobrar. Es que el junior que llega a hacer "producción mecánica" tiene cada vez menos espacio. El que llega con criterio, adaptabilidad y capacidad de articulación tiene más valor que antes.
El nuevo perfil de entrada
¿Cómo luce ese junior que sí tiene lugar en este nuevo escenario? Menos ejecutor de tareas repetitivas, más:
- Operador de IA con criterio: alguien que sabe validar outputs, detectar errores, testear calidad. No es quien programa el modelo, sino quien sabe cuándo el modelo se equivoca.
- Especialista de procesos: quien puede rediseñar flujos, documentar cómo se hace algo, medir si funciona.
- Comunicador y gestor de stakeholders: quien alinea intereses, coordina, contiene fricciones, persuade.
- Perfil puente: entre negocio, legal y tecnología. Cada vez más necesario en empresas donde nadie habla el mismo idioma.
Cuando lo operativo se abarata, lo humano se encarece
Hay una idea que aparece con insistencia en los reportes más serios sobre este tema, y que vale la pena sostener: cuando la IA abarata lo operativo, sube el precio de lo humano.
¿Dónde lo humano no es un "nice to have" sino el core del trabajo? En la confianza (negociar, representar, construir legitimidad). En el contexto (interpretar intereses, historia, sensibilidad política, tiempos reales). En el juicio (decidir con ambigüedad, costo reputacional y trade-offs que no entran en una planilla). En la coordinación multi-actor (empresas, Estado, universidades, comunidades).
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) confirmó algo que intuitivamente muchos ya percibían: en ocupaciones con alta exposición a IA, las vacantes que se abren demandan sobre todo management, procesos de negocio y habilidades sociales. No menos gente. Diferente gente.
Lo que viene en 2026
El World Economic Forum ubica los avances en IA como uno de los factores tecnológicos más transformadores hacia 2030, y anticipa que muchas empresas van a combinar upskilling intensivo con reducciones selectivas donde la automatización ya cubrió las tareas. El FMI estima que cerca del 40% de los empleos globales están expuestos a cambios por IA (la principal discusión, es cómo preparar habilidades y políticas para que el valor se distribuya).
Y Erik Brynjolfsson, desde Stanford, lo plantea con claridad de negocio: la ventana para capturar productividad ya se abrió. Las empresas que no la estén aprovechando están dejando valor sobre la mesa.
Conclusión
El 2026 no es el año en que desaparecen las profesiones. Es el año en que muchas empresas van a rediseñar sus procesos y van a necesitar, más que nunca, perfiles capaces de alinear áreas internas, sostener vínculos con stakeholders, traducir estrategia en acuerdos y cuidar el capital social: reputación, confianza, licencia para operar.
La IA reemplaza tareas. La articulación reemplaza fricciones. Y en ese nuevo reparto, los perfiles que saben navegar la complejidad humana (no los que mejor completan formularios) van a tener la ventaja.
Para los juniors que están entrando ahora, la pregunta no es "¿me va a reemplazar una IA?". Es "¿qué puedo hacer yo que la IA todavía no sabe hacer, y cómo llego ahí más rápido?".
Citas
(*) Facundo Giménez es especialista en Legales, compliance y arbitraje en la Bolsa de Comercio de Rosario. Cuenta con formación y experiencia en legaltech, arbitraje y compliance, y en el desarrollo de proyectos de impacto vinculados a innovación, sostenibilidad y comunicación. Fue reconocido como uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes de la provincia de Santa Fe.
Opinión
opinión
ver todosKabas & Martorell
PPO Indacochea






















































































































