
En esta nueva edición de Detrás del Traje nos acompaña una gran amiga de la casa: Karol Valencia, abogada, diseñadora UX y referente internacional en legaltech y diseño de servicios legales. Con más de una década de experiencia transformando la manera en que derecho, negocio y tecnología se encuentran, Karol impulsa hoy la adopción de inteligencia artificial en Saga y co-crea proyectos innovadores desde WOWLegalX.
Docente, asesora y speaker internacional, su mirada interdisciplinaria la ha convertido en una de las voces más influyentes en el ecosistema legal y tecnológico de Latinoamérica y Europa. En esta entrevista nos comparte, con la autenticidad que la caracteriza, los valores, pasiones y reflexiones que marcan su trayectoria profesional y personal.
Si no hubieras estudiado derecho, ¿a qué te habrías dedicado?
A diseñadora de servicios o antropóloga. Siempre me fascinó observar cómo las personas interactúan con sistemas complejos y traducir esa experiencia en soluciones simples. Esa curiosidad por la vida real —la que ocurre fuera del expediente— me llevó al diseño legal: un puente entre el mundo jurídico y las personas.
¿Qué virtud personal valorás especialmente en vos?
Tengo la capacidad de traducir entre mundos: negocio, tecnología y derecho. Escucho con empatía, capturo lo esencial y lo convierto en decisiones y prototipos. Eso me permite facilitar conversaciones difíciles y que los equipos se alineen sin perder humanidad.
¿Qué superpoder pensás que tenés o te gustaría tener?
Conectar puntos. Puedo ver patrones en problemas que parecen distintos y encontrar un hilo conductor. Si pudiera sumar otro superpoder, sería pausar el tiempo para testear ideas con calma antes de lanzarlas.
¿Qué te gustaría hacer en el futuro que hoy todavía no pudiste?
Un sabático creativo corto para escribir un libro sobre diseño legal y soluciones people-centric con casos reales y métricas de impacto. También, un laboratorio itinerante con WOW y SAGA para co-crear soluciones con comunidades y no solo para ellas.
¿Cómo te imaginás dentro de algunos años?
Con comunidades más robustas alrededor del diseño legal, midiendo impacto en acceso a justicia y satisfacción de usuario. Me imagino enseñando, investigando y acompañando equipos que ponen a las personas en el centro.
Si volvieras a tener 18 años, ¿volverías a elegir esta profesión?
Sí, pero estudiaría derecho de la mano del diseño desde el día uno. Tomaría más clases de psicología, comunicación y datos. El derecho necesita puentes con otras disciplinas para volverse realmente útil.
¿Tenés un talento oculto que pocos conocen?
Armo playlists musicales para flujos de trabajo distintos —ideación, foco profundo, cierre de sprint— toco la batería, el violín, con ese instrumento pagué mi carrera de Derecho, además estoy aprendiendo piano de manera autodidacta y canté en una banda de rock que por cierto es algo que quiero volver a hacer pronto. Pienso incursionar el impro pronto también. Soy políglota y pocos lo saben hehe y eso me ha abierto muchas puertas.
¿Qué te ayuda a mantener los pies en la tierra?
Mi mamá, mis amigos y la rutina simple: café, caminar sin auriculares, regar plantas, terapia y voluntariados puntuales. El contacto con personas fuera del mundo legal-tech me recuerda para quién diseño.
¿Hay algún libro que te haya marcado?
“El diseño de las cosas cotidianas” de Don Norman me enseñó a mirar fricciones invisibles. “El principito” me recuerda que lo esencial suele ser simple, pero no simplista.
¿Qué música suele acompañarte en tu rutina?
Lo-fi para concentrar, algo de electrónica suave, y voces como Alanis Morissette o Natalia Lafourcade para energizar rock en español y en inglés tampoco falta, y para animarme en los días de depresión samba pagode. Si facilito un taller, empiezo con ritmos cálidos y cierro con algo más calmado.
¿Qué artista, personaje o referente cultural te inspira?
Ruth Bader Ginsburg por su constancia y sentido de justicia; Don Norman por hacer del diseño una herramienta tangible; y Mercedes Sosa porque su voz recuerda que transformar también es un acto cultural.
¿Tenés alguna frase o lema que te represente?
“Diseñar con y no para”. Y otra que uso mucho: “Lo perfecto es enemigo de lo útil”. Prototipar pronto, medir y aprender rápido.
¿Qué hacés para desconectarte o recargar energías?
Cocinar cuando tengo tiempo lo que es raro, ordenar playlists, ver documentales de procesos creativos y salir en bici al atardecer. También me funciona escribir páginas matutinas sin objetivo más que vaciar la mente, journaling. Estoy retomando la lectura.
¿Qué cosas o actividades te conectan con tu creatividad?
Pizarras, post-its y conversaciones con usuarios. Observar en mercados, bibliotecas y transporte público me da insights. La co-creación con personas no expertas en derecho es el mejor disparador y muy rico me encanta estar en contacto con diferentes profesiones y culturas.
¿Qué pregunta te gustaría que te hagan más seguido?
“¿Qué necesitas para que esto funcione en la práctica?” o “¿Qué aprendiste del último error?” Esas preguntas mejoran los proyectos y nos humanizan como equipo.
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