La semana que viene estaremos en Harvard Law School, en el programa Leadership in Law Firms.
Hay algo que resulta especialmente relevante al revisar el contenido del programa. La conversación no está en cómo crecer. Está en cómo se dirige una firma cuando el crecimiento ya no garantiza rentabilidad.
El reciente ranking de Expansión confirma el crecimiento del sector en España, con firmas como Garrigues, Cuatrecasas y Uría Menéndez liderando el mercado en ingresos. Un sector que, si se incluyen las áreas legales de las Big Four -ausentes en ese ranking- supera los 3.000 millones de euros. El dato es positivo, pero no explica cómo se genera y se retiene la rentabilidad.
Y el matiz lo aporta el ranking de El Confidencial: la totalidad de los despachos del top 25 crecieron en 2025, doce de ellos a doble dígito. Cuando todas las firmas crecen, el crecimiento deja de ser una ventaja. Lo que diferencia es qué queda después de crecer.
Esa diferencia no viene del mercado. Viene de decisiones internas que muchas firmas siguen evitando: aceptar o no determinados asuntos, cómo se presupuestan, qué nivel de equipo se asigna y qué margen se considera aceptable.
Sin ese nivel de disciplina, el crecimiento en ingresos es perfectamente compatible con la erosión de la rentabilidad. Y ese es el punto donde el modelo empieza a tensionarse.
Las firmas que están corrigiendo esa deriva no necesariamente hacen más. Deciden más. Y, sobre todo, deciden antes.
Es una línea de trabajo que abordaremos en Harvard en los próximos días y sobre la que volveremos con algunas conclusiones concretas.
Mientras tanto, hay una pregunta que conviene hacerse con honestidad:
¿Su firma está creciendo o está protegiendo su rentabilidad?
Opinión
Deloitte Legal





















































































































