Harvey, Anthropic y OpenAI están contratando abogados de las firmas más grandes del mundo y no para ejercer Derecho
Por Marc Gericó
Gericó Associates

Durante el primer semestre de 2026, 46 abogados del Am Law 200 se incorporaron a empresas de inteligencia artificial, según el H1 2026 Lateral Market Report de Firm Prospects. Harvey contrató a 22, Anthropic a ocho, y OpenAI y Legora a cinco cada una. Cuarenta eran asociados, uno era counsel y cinco ocupaban cargos de socio en su firma de origen. Quince pasaron a funciones de legal engineer y el resto se repartió entre investigación, go-to-market y estrategia.

Sobre los 15.988 movimientos que registra el informe, 46 representan alrededor del 0,3%. El informe los sigue ya como categoría propia. Las funciones que ocupan apuntan a que trabajan en el producto que después se licencia a las firmas que dejaron.

Quien llega de una firma conoce desde dentro cómo se estructura un mandato, cómo decide un socio, dónde se concentra el margen y qué partes del trabajo pueden estandarizarse. Ese conocimiento puede traducirse en especificaciones de producto, flujos de trabajo y sistemas de revisión, es decir, en la forma en que se produce el trabajo jurídico.

Durante décadas, las firmas controlaron a la vez cuatro cosas: la relación con el cliente, el conocimiento profesional, la asignación del trabajo y la formación de la siguiente generación de abogados. La inteligencia artificial empieza a separar esas capas, y una parte de ellas puede acabar diseñada por terceros. Esa es mi lectura de los datos; el informe se limita a registrarlos.

Queda por explicar por qué se van. Adam Braveman, CEO de la empresa autora del informe, señala que estas funciones pueden abrir rutas de carrera nuevas para los asociados. Es razonable pensar que muchos conocen dónde está la fricción del trabajo y prefieren resolverla desde fuera, aunque el informe no recoge sus motivos. Si las tareas de entrada desaparecen antes de que el asociado haya adquirido criterio, la firma debilita su propio sistema de aprendizaje y refuerza el atractivo de esa ruta.

Conviene situar los datos. Corresponden al mercado estadounidense, la empresa que elabora el informe vende inteligencia de talento a las firmas que analiza y un semestre es una fotografía. Para las firmas españolas y latinoamericanas, la ventana para decidir se abre antes de que el movimiento llegue.

Una vez que el criterio de una firma se codifica, escala y deja de pertenecer solo a quien lo generó. La decisión práctica es qué parte de ese criterio se documenta (cómo se estructura cada tipo de mandato, qué revisa un socio y por qué, dónde se fija el precio), quién la custodia y con qué incentivos se retiene a los asociados que la portan. Esa decisión sitúa a la firma como interlocutora de las tecnológicas, con un activo propio que negociar, antes de convertirse en cliente de la herramienta que otros construyeron con su conocimiento.

La tecnología está aprendiendo cómo se organiza el trabajo jurídico y quienes se lo enseñan son abogados formados dentro de las propias firmas.

Fuente: Firm Prospects, H1 2026 Lateral Market Report (24 de septiembre de 2026), según LawFuel (3 de octubre de 2026).

 

 

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