Legal Tech Voices LATAM | LemonTech: liderando la transformación de la gestión legal en América Latina

La transformación digital del sector legal ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un factor estratégico de competitividad. En esta nueva edición de Legal Tech Voices LATAM, conversamos con Lautaro Rodríguez, CEO de LemonTech, una de las compañías pioneras y referentes del ecosistema LegalTech en América Latina, que desde hace casi dos décadas impulsa la evolución de estudios jurídicos y gerencias legales mediante soluciones de automatización, gestión inteligente e inteligencia artificial.

 

Fundada en Chile en 2007, LemonTech ha consolidado su presencia en 19 países de la región, desarrollando un ecosistema de soluciones que incluye LemonFlowLemonSuite y CaseTracking, plataformas que hoy acompañan a más de 1.300 organizaciones y 27.000 usuarios en la modernización de sus operaciones legales. Su enfoque combina innovación, seguridad y una profunda comprensión de las necesidades del mercado latinoamericano, posicionándola como una de las LegalTech más influyentes de la región.

 

Al frente de esta nueva etapa se encuentra Lautaro Rodríguez, ejecutivo con más de veinte años de experiencia liderando procesos de transformación y crecimiento en compañías tecnológicas globales como Microsoft, NTT y HP. Desde su incorporación a LemonTech, impulsa una visión centrada en la excelencia operacional, la innovación y el uso estratégico de la inteligencia artificial para consolidar a la compañía como una plataforma LegalTech de alcance mundial.

 

En esta entrevista, Lautaro comparte su visión sobre el futuro de la industria legal, los desafíos que enfrentan las organizaciones para adoptar tecnología con impacto real y el papel que desempeñarán la inteligencia artificial, la automatización y el liderazgo en la construcción de una nueva generación de servicios legales más eficientes, inteligentes y centrados en el negocio.

 

Luego seguir con el bloque de preguntas del adjunto y como conclusión: 

 

BLOQUE I

 

El emprendedor detrás de la innovación

 

Cuéntenos brevemente sobre su trayectoria profesional.

 

Por más de 20 años, gran parte de mi carrera se ha desarrollado dentro de la industria tecnológica, liderando procesos de transformación, crecimiento y desarrollo de negocios en compañías globales. Esa experiencia me permitió conocer de cerca cómo la tecnología puede cambiar la forma en que operan las organizaciones y generar un impacto real en su competitividad.

 

Hoy, como CEO de LemonTech, tengo la oportunidad de aplicar ese aprendizaje a la industria legal que sin duda está viviendo una transformación profunda impulsada por la tecnología y la inteligencia artificial. 

 

A lo largo de mi carrera, me ha impulsado la pasión por construir y transformar organizaciones que generen un impacto significativo. Creo que la transformación va más allá de la tecnología o los procesos: se trata de alinear la visión, los valores y las personas para liberar todo el potencial de las organizaciones.

 

¿Qué lo llevó a involucrarse en el ecosistema LegalTech?

 

Lo que me atrajo del ecosistema LegalTech fue reconocer una de las últimas grandes industrias con un enorme potencial de transformación. Después de más de dos décadas liderando procesos de innovación y crecimiento en compañías globales de tecnología, identifiqué que el sector legal aún operaba bajo paradigmas muy distintos a los que ya habían redefinido otras industrias.

 

Lo verdaderamente interesante no era incorporar nuevas tecnologías, sino repensar el modelo operativo de la función legal. La convergencia entre datos, inteligencia artificial y automatización está redefiniendo la forma en que las organizaciones legales crean valor. El mayor impacto de esa transformación es que libera a los abogados de tareas repetitivas y de bajo valor agregado, permitiéndoles concentrarse en aquello que ninguna tecnología puede reemplazar: el análisis, el criterio jurídico, la estrategia y la relación con sus clientes

 

¿Cuál fue el problema que identificó y decidió resolver?

 

Más que resolver un problema específico, identificamos una necesidad transversal: ayudar a las organizaciones legales a ser más eficientes sin comprometer el rigor, la seguridad ni la confidencialidad que exige su labor.

 

Los equipos legales administran algunos de los datos más sensibles y críticos de cualquier organización. Por eso, la innovación en LegalTech no puede basarse únicamente en automatización o inteligencia artificial; debe construirse sobre una base sólida de privacidad, seguridad e independencia en el manejo de la información. Nuestro propósito ha sido desarrollar plataformas que permitan automatizar procesos, mejorar la trazabilidad y facilitar decisiones basadas en datos, siempre bajo los más altos estándares de protección de la información. De esta forma, los abogados pueden dedicar más tiempo a aportar valor estratégico a sus clientes y organizaciones, con la tranquilidad de que sus datos permanecen seguros y bajo su control.

 

¿Hubo algún momento específico que lo impulsó a crear o liderar esta iniciativa?

 

Después de muchos años liderando organizaciones en grandes compañías globales de tecnología, sentí la necesidad de enfrentar un desafío diferente. En ese tipo de organizaciones es posible liderar transformaciones de enorme escala, pero también es cierto que, por su tamaño y complejidad, uno pierde cercanía con el impacto directo que genera y con la creación de valor para la compañía.

 

Quería volver a un entorno donde las decisiones tuvieran un efecto tangible en la estrategia, el crecimiento y la cultura de la organización. Liderar una scale-up como LemonTech representaba precisamente esa oportunidad: construir, transformar y escalar un negocio desde una posición mucho más cercana al cliente, al producto y al equipo.

 

Al mismo tiempo, era evidente que el sector legal estaba entrando en un punto de inflexión. Lo realmente atractivo no era únicamente el potencial tecnológico, sino la posibilidad de liderar una transformación profunda en una industria donde la innovación debía ganarse la confianza de los profesionales, demostrando que la tecnología y la inteligencia artificial no vienen a reemplazar el criterio jurídico, sino a potenciarlo y permitir que los abogados concentren su talento en aquello que genera mayor valor

 

¿Qué experiencia previa considera más valiosa para el rol que ocupa actualmente?

 

Haber liderado negocios en compañías globales me dio una base muy sólida para entender cómo escalar organizaciones, gestionar operaciones complejas y construir equipos de alto desempeño. Existe mucho valor en procesos, disciplina operativa y los modelos de gobierno como habilitadores del crecimiento, no como un fin en sí mismos. Cuando están bien diseñados, los procesos y las políticas permiten tomar decisiones con mayor agilidad, integridad y consistencia, alineando a la organización bajo un mismo marco de actuación y reduciendo la dependencia de decisiones individuales.

 

Sin embargo, esta etapa en LemonTech también ha sido un gran aprendizaje. Me permitió comprender que, en una empresa en crecimiento, el liderazgo es mucho más cercano y personal. Si bien las métricas siguen siendo fundamentales, son las relaciones, la confianza, el trabajo codo a codo en equipo y la capacidad de influir e inspirar a las personas las que realmente aceleran la transformación.

 

Hoy estoy convencido de que el rol de un CEO consiste en equilibrar ambos mundos: combinar la disciplina de gestión, la excelencia operacional y el rigor en la toma de decisiones propios de las grandes corporaciones, con la cercanía, la agilidad y la capacidad de adaptación que caracterizan a una organización en crecimiento. Es en ese equilibrio donde se construyen culturas capaces de innovar, ejecutar con excelencia y generar valor sostenible para clientes, colaboradores y accionistas

 

BLOQUE II

 

La historia de la compañía

 

¿Cómo nació la empresa?

 

LemonTech nació con una idea muy clara: acercar la tecnología al ejercicio del derecho y demostrar que la innovación también podía transformar una industria tradicional como la legal.

 

Desde sus inicios buscó desarrollar herramientas que simplificaran la gestión de estudios jurídicos y áreas legales, eliminando procesos manuales y mejorando la productividad. Con el tiempo, esa propuesta evolucionó hasta convertirse en un ecosistema de soluciones que hoy acompaña a organizaciones de toda Latinoamérica.

 

¿Cuál fue la visión original y cuánto ha evolucionado desde entonces?

 

La visión original fue acercar la tecnología al ejercicio del derecho y demostrar que era posible transformar una industria tradicional mediante innovación. Esa esencia se mantiene, pero hoy la ambición es mucho mayor.

 

Nuestro foco está en consolidar a LemonTech como una plataforma LegalTech de clase mundial, fortaleciendo nuestra operación, ampliando nuestras capacidades de inteligencia artificial y desarrollando soluciones que acompañen la evolución de estudios jurídicos y gerencias legales en Latinoamérica y otros mercados.

 

¿Qué desafíos enfrentaron durante los primeros años?

 

Uno de los principales desafíos fue el cambio cultural. Hace una década todavía existía cierta resistencia a incorporar tecnología en procesos legales que históricamente habían sido manuales.

 

Con el tiempo, esa percepción cambió. Hoy las organizaciones entienden que la transformación digital ya no es una ventaja competitiva, sino una condición necesaria para responder a un entorno regulatorio y de negocios cada vez más complejo.

 

¿Cuál considera que fue el principal punto de inflexión en el crecimiento de la organización?

 

Han existido varios hitos importantes, pero probablemente el mayor punto de inflexión fue comprender que la tecnología debía evolucionar al mismo ritmo que las necesidades de nuestros clientes y del mercado.

 

La consolidación de nuestra expansión regional fue un paso relevante, pero la incorporación de Accel-KKR marcó una nueva etapa en la evolución de la compañía. Más que aportar capital, nos permitió incorporar una visión global del negocio, elevar nuestros estándares de gestión y acelerar el proceso de profesionalización de la organización. Su experiencia escalando compañías de software de clase mundial ha sido clave para fortalecer nuestras capacidades operativas, nuestra disciplina de ejecución y nuestra ambición de crecimiento.

 

Más recientemente, la inteligencia artificial se ha convertido en otro gran acelerador de esa transformación, permitiéndonos ampliar el valor que entregamos a nuestros clientes y redefinir la forma en que las organizaciones legales trabajan. La combinación de una visión global, una operación cada vez más sofisticada y una fuerte apuesta por la innovación nos posiciona para liderar la próxima generación de LegalTech.

 

¿Qué hitos destacaría en la evolución de la compañía?

 

Destacaría nuestra expansión a 19 países de Latinoamérica, haber construido una base de más de 1.500 clientes y 27.000 usuarios activos, y consolidar un portafolio de soluciones que responde a las necesidades tanto de estudios jurídicos como de gerencias legales corporativas.

 

Más allá de las cifras, creo que el principal hito ha sido demostrar que la tecnología puede convertirse en un aliado estratégico para la profesión legal. Hoy vemos organizaciones que utilizan estas herramientas no sólo para optimizar procesos, sino también para tomar mejores decisiones y aportar mayor valor al negocio.

 

BLOQUE III

 

El problema que resuelven

 

¿Qué problema específico del mercado legal buscan resolver?

 

Históricamente, muchas áreas legales han debido gestionar un alto volumen de información, documentos y procesos de forma manual. Eso implica invertir una gran cantidad de tiempo en tareas administrativas que, si bien son necesarias, restan espacio al análisis, la estrategia y la asesoría que realmente generan valor.

 

En LemonTech buscamos cambiar esa realidad. Desarrollamos tecnología que simplifica la gestión legal, automatiza procesos y entrega información oportuna para que estudios jurídicos y gerencias legales puedan trabajar de manera más eficiente, con mayor trazabilidad y una mejor capacidad para tomar decisiones.

 

¿Por qué considera que ese problema sigue siendo relevante?

 

orque el entorno en el que operan las organizaciones es cada vez más complejo y la presión sobre las áreas legales no deja de crecer. Las exigencias regulatorias aumentan, el volumen de información se multiplica y los clientes esperan respuestas más rápidas, estratégicas y basadas en datos.

 

Hoy las áreas legales ya no sólo deben gestionar riesgos; también deben demostrar el valor que aportan al negocio. Para lograrlo necesitan herramientas que les permitan trabajar con mayor eficiencia, medir su desempeño y dedicar más tiempo al análisis y menos a tareas operativas.

 

Pero, además, este desafío hoy es más relevante que nunca. La incorporación de tecnología e inteligencia artificial dejó de ser un factor diferenciador para convertirse en un requisito competitivo. Ya no es un nice to have, sino un must have para operar de manera sostenible en un mercado donde los estándares de productividad, estructura de costos y expectativas de los clientes ya asumen el uso inteligente de la tecnología. Las organizaciones que no avancen en esa transformación corren el riesgo de perder competitividad en un entorno que evoluciona cada vez más rápido.

 

¿Cómo era el mercado antes de la aparición de soluciones como la suya?

 

Hace algunos años era habitual encontrar procesos dispersos, información almacenada en distintos sistemas, planillas o correos electrónicos, y una gestión muy dependiente del trabajo manual.

 

Eso dificultaba la colaboración, hacía más complejo el seguimiento de los casos y limitaba la posibilidad de obtener indicadores para tomar decisiones. La tecnología permitió ordenar esa información, automatizar procesos y entregar una visión mucho más completa de la operación legal.

 

¿Qué impacto concreto genera la tecnología en los usuarios?

 

El impacto más evidente es el tiempo que recuperan los equipos legales. Automatizar tareas repetitivas permite que los profesionales se concentren en actividades de mayor valor, como la estrategia, la prevención de riesgos y la relación con sus clientes.

 

En LemonTech hemos construido el portafolio de soluciones más amplio del mercado para firmas de abogados y gerencias legales, cubriendo desde la gestión del ciclo de vida de los contratos, la administración de litigios y procesos judiciales, hasta la productividad y gestión del tiempo. Esta visión integral nos permite mejorar significativamente la productividad de las organizaciones legales, acompañando toda su operación bajo una única estrategia tecnológica.

 

Más allá de la eficiencia, nuestras soluciones mejoran la trazabilidad de la información, fortalecen la colaboración entre equipos, reducen errores y entregan datos que permiten una mejor toma de decisiones. En definitiva, ayudan a que las áreas legales evolucionen desde un rol principalmente operativo hacia un verdadero socio estratégico del negocio.

 

Los resultados son concretos. Con LemonFlow, nuestra plataforma para gerencias legales, algunos clientes han reducido el tiempo dedicado a la gestión normativa de hasta 12 horas a solo 3 horas semanales. Además, han logrado automatizar hasta el 90% de sus flujos de trabajo y disminuir los errores detectados en auditorías del 25% al 5% tras implementar nuestra tecnología

 

¿Qué indicadores utilizan para medir el éxito de la solución?

 

Más allá del crecimiento del negocio, nos interesa medir el impacto que nuestras soluciones generan en los clientes. Observamos indicadores como el nivel de adopción de nuestras plataformas, la optimización de tiempos en distintos procesos, el uso de funcionalidades de automatización e inteligencia artificial y, por supuesto, la satisfacción de quienes utilizan nuestras soluciones.

 

Creemos que el verdadero éxito no se mide sólo por la cantidad de usuarios, sino por cómo la tecnología mejora la forma de trabajar de las organizaciones.

 

BLOQUE IV

 

Inteligencia Artificial y tecnología

 

¿Qué papel juega actualmente la inteligencia artificial dentro de la compañía?

 

La inteligencia artificial es una de las tecnologías que está redefiniendo el futuro de la industria legal y, para nosotros, representa una herramienta para potenciar el trabajo de los profesionales, no para reemplazarlo.

 

Creemos que la tecnología no reemplaza el criterio jurídico; amplía la capacidad de los abogados para generar valor. Bajo esa premisa, incorporamos inteligencia artificial en nuestras soluciones para simplificar tareas como el análisis de información, la búsqueda de antecedentes, la gestión documental o la generación de primeros borradores, permitiendo que abogados y equipos legales puedan enfocarse en el juicio profesional, la estrategia y la toma de decisiones.

 

¿Cómo ha evolucionado la conversación sobre IA en los últimos dos años?

 

La conversación ha evolucionado de manera significativa, pero creo que todavía tiene un importante espacio para madurar. En los primeros años predominó el entusiasmo por la tecnología en sí misma: qué podía hacer la IA y cómo incorporarla. Hoy empezamos a ver conversaciones mucho más orientadas a casos de uso, retorno de inversión, seguridad, privacidad y adopción dentro de las organizaciones.

 

Sin embargo, aún persiste cierto componente de hype. Muchas decisiones siguen estando impulsadas por el temor a quedarse atrás más que por una comprensión profunda del problema que se busca resolver.

 

El siguiente paso, y donde creemos que la industria debe enfocarse, es pasar de una conversación sobre comprar tecnología a una conversación sobre propósito y resultados. La inteligencia artificial no es el objetivo; es el vehículo. Lo verdaderamente relevante es cómo ayuda a las organizaciones legales a ser más productivas, tomar mejores decisiones, gestionar sus riesgos con mayor efectividad y liberar a sus profesionales para concentrarse en el trabajo estratégico. Ese es el enfoque que promovemos en LemonTech: poner la tecnología al servicio de los objetivos del negocio, y no al revés.

 

¿Qué usos considera realmente transformadores y cuáles están sobrevalorados?

 

Los usos más transformadores son aquellos que permiten liberar tiempo para que los profesionales puedan concentrarse en tareas de mayor valor. La automatización de procesos, el análisis inteligente de documentos y la búsqueda contextual de información ya están generando un impacto muy concreto en la productividad de los equipos legales.

 

Creo que una idea sobrevalorada es pensar que la inteligencia artificial reemplazará completamente a los abogados. La IA es más valiosa cuando actúa como un copiloto del profesional. El verdadero impacto viene de la capacidad que pueda darnos la tecnología para potenciar el criterio humano no en sustituirlo.

 

¿Cómo equilibran innovación, seguridad y cumplimiento regulatorio?

 

La confianza es un elemento esencial para cualquier solución tecnológica, especialmente en el ámbito legal. Por eso entendemos que innovar también implica desarrollar herramientas que incorporen la seguridad, la protección de los datos y el cumplimiento normativo desde su diseño.

 

La adopción de nuevas tecnologías sólo será sostenible si las organizaciones tienen la certeza de que sus datos están protegidos y que las soluciones cumplen con los estándares que exige un entorno regulatorio cada vez más desafiante.

 

¿Qué tecnologías tendrán mayor impacto en el sector legal durante los próximos años?

 

La inteligencia artificial seguirá siendo protagonista, pero no será la única tecnología que transformará la industria. Veremos una mayor integración entre automatización, analítica de datos y agentes inteligentes capaces de asistir a los equipos legales en distintas etapas de su trabajo.

 

También avanzaremos hacia plataformas cada vez más conectadas, donde la información deje de estar fragmentada y pueda convertirse en un insumo estratégico para tomar mejores decisiones.

 

BLOQUE V

 

Escalabilidad y crecimiento

 

¿Cómo ha sido el proceso de expansión regional?

 

Ha sido un proceso gradual y muy deliberado. Chile sigue siendo nuestro mercado más maduro, hoy concentra más de la mitad de nuestra facturación, pero desde 2019, con la entrada de Accel-KKR como socio, empezamos a mirar la región con otra ambición: replicar en México, Perú, Colombia y Ecuador lo que habíamos construido en Chile. 

 

Por otro lado, México es hoy nuestro frente estratégico más importante para los próximos dos años, porque combina escala económica, es el mayor mercado de habla hispana y tiene una industria legal con mucho espacio para digitalizarse. Ya tenemos ahí más de 300 clientes activos y la meta es que represente al menos un tercio de nuestro crecimiento neto en el corto plazo. En paralelo seguimos fortaleciendo Perú, que junto con México es hoy nuestro segundo mercado más relevante después de Chile, y evaluamos Argentina en la medida que el entorno institucional dé mayor estabilidad.

 

¿Cuáles son los principales desafíos para escalar una LegalTech en América Latina?

 

El primero es cultural, como comentaba anteriormente el mundo legal en la región es tradicionalmente conservador y las decisiones de compra suelen depender de relaciones de confianza construidas en persona, no solo de una demo o una hoja de especificaciones. 

 

El segundo es la fragmentación regulatoria: cada país tiene su propio marco normativo y eso obliga a que la tecnología entienda el contexto local aunque el producto sea global. El tercero es de talento y estructura: escalar en varios países al mismo tiempo exige equipos locales fuertes, no solo un mismo producto exportado sin adaptación. 

 

Y el cuarto, que a veces se subestima, es sostener la inversión en seguridad de la información; en un sector donde se manejan datos sensibles de clientes, la ciberseguridad no es un costo opcional, es una condición para poder crecer con licencia para operar.

 

¿Qué diferencias observa entre los distintos mercados de la región?

 

Cada mercado tiene su propia madurez y su propia velocidad. Chile es un mercado consolidado, con alto volumen de causas y clientes muy sofisticados en el uso de tecnología legal. 

 

México tiene una escala enorme y una disposición creciente a adoptar herramientas digitales, pero conserva una cultura legal más tradicional y con fuerte preferencia por el vínculo presencial, así que ahí el ritmo de adopción es distinto. De acuerdo con IMARC Group la inversión en el mercado Legaltech LATAM 2026 apalancado de la IA asciende en el país a $1,600M lo que te da una muestra de la madurez que hay en esta región.

 

Perú es un mercado donde llevamos varios años trabajando tanto con estudios jurídicos como con el sector público, y hoy es, después de Chile, uno de los más relevantes de la región junto con México. En general, diría que en el sur de la región la conversación ya está más orientada a inteligencia artificial y eficiencia, mientras que en otros mercados todavía estamos ayudando a dar el primer paso: pasar de procesos manuales a procesos digitales.

 

¿Cómo construyen confianza en una industria tradicionalmente conservadora?

 

Con presencia, consistencia y evidencia. Presencia, porque en el mundo legal el vínculo cercano sigue pesando mucho, por eso reforzamos equipos locales en cada país en lugar de operar todo desde una sola oficina regional. Consistencia, porque la confianza se construye entregando lo mismo que prometimos, actualización tras actualización, sin sorpresas. 

 

Y evidencia, porque en seguridad de la información no basta con decirlo. En LemonTech contamos con certificación ISO 27001 y estamos avanzando hacia la ISO 27701 orientada a gestión de privacidad, precisamente porque entendemos que nuestro negocio solo es sano si cuidamos los datos de nuestros clientes. 

 

A eso se suma trabajar codo a codo con las propias instituciones del sector, como colegios de abogados, universidades y asociaciones de gerencias legales, que terminan siendo el mejor validador frente a una industria que legítimamente es cautelosa con el cambio.

 

¿Qué aprendizajes obtuvieron al expandirse a nuevos mercados?

 

El primero es que el producto puede ser global, pero la llegada al mercado nunca lo es. Nuestras soluciones no requieren adaptaciones tecnológicas profundas para operar en distintos países, pero sí exigen un entendimiento cultural y comercial local muy fino; eso nos llevó a priorizar la cercanía y la comprensión del cliente como parte central de la propuesta de valor, no como un complemento. 

 

El segundo aprendizaje es que hay que dosificar el ritmo: es mejor consolidar bien un mercado, como hicimos primero en Chile y luego en Perú, antes de dispersar esfuerzos en muchos países a la vez. 

 

Y el tercero es que la expansión regional se sostiene con datos: por eso invertimos en estudios propios sobre el estado de la tecnología legal en cada mercado, para tomar decisiones informadas y no solo intuitivas.

 

BLOQUE VI

 

El ecosistema LegalTech LATAM

 

¿Cómo evalúa la evolución del ecosistema LegalTech latinoamericano?

 

Ha avanzado muchísimo en los últimos cinco años, sobre todo desde la pandemia, que aceleró de golpe una digitalización que iba a paso lento. Hoy el mercado legaltech regional se estima en cerca de dos mil millones de dólares, y ya no hablamos solo de digitalizar expedientes, sino de inteligencia artificial aplicada a la gestión de causas, automatización de flujos y cumplimiento normativo. 

 

Lo que antes era un puñado de startups aisladas hoy es un ecosistema con más actores, más inversión y, sobre todo, con clientes —estudios jurídicos y departamentos legales corporativos— que ya entienden el valor de la tecnología y la piden activamente.

 

¿Qué países están liderando la innovación jurídica?

 

Brasil es, por tamaño y dinamismo, el mercado donde más se ha desarrollado la legaltech en la región. Chile le sigue de cerca y ha sido, en nuestro caso, el laboratorio donde maduramos la mayor parte de nuestras soluciones. 

 

Después vienen Colombia y Perú, que están en una etapa de evolución muy interesante, con una adopción creciente tanto en el sector privado como en organismos públicos. Y México, aunque parte de una base más tradicional, se está moviendo rápido justamente por la escala de su mercado y por el nivel de inversión que está atrayendo.

 

¿Qué barreras siguen frenando el desarrollo del sector?

 

La principal sigue siendo cultural, no tecnológica: todavía hay una parte importante de la industria legal que asocia la tecnología con una amenaza a su forma tradicional de trabajar, en lugar de verla como una herramienta que libera tiempo para lo que realmente agrega valor, que es el criterio jurídico. 

 

A eso se suma la heterogeneidad regulatoria entre países, que obliga a construir soluciones flexibles, y una brecha de talento especializado en la intersección entre derecho y tecnología, que todavía es escasa en la región. Y, en el caso del sector público, los ciclos de adopción son naturalmente más lentos, aunque cada vez vemos más apertura.

 

¿Qué oportunidades ve para una mayor integración regional?

 

Veo una oportunidad grande en construir estándares y datos compartidos sobre el estado de la tecnología legal en la región, algo que empezamos a hacer con estudios como el que estamos desarrollando junto a una universidad y una consultora especializada sobre el estado de la industria legal en distintos mercados.

 

También hay una oportunidad en que las asociaciones de gerencias legales de distintos países dialoguen más entre sí; y en que los propios estudios jurídicos con operación multipaís empujen a sus proveedores de tecnología a ofrecer soluciones verdaderamente regionales. Cuanto más se comparen experiencias entre mercados, más rápido madura todo el ecosistema.

 

¿Qué rol cumplen organizaciones como el Global LegalTech Hub en el crecimiento del ecosistema?

 

Cumplen un rol fundamental como puente. Conectan a proveedores de tecnología, estudios jurídicos, academia y gerencias legales que de otra forma tardarían mucho más en encontrarse, y le dan visibilidad internacional a lo que se está haciendo en América Latina, que muchas veces no tiene la misma exposición que otros mercados. 

 

Participar activamente en espacios como ese, y en eventos que reúnen a toda la comunidad legal de la región, nos permite tomarle el pulso al sector en tiempo real y, al mismo tiempo, aportar nuestra propia experiencia para que el ecosistema avance de forma más colaborativa.

 

BLOQUE VII

 

Liderazgo y cultura

 

¿Cómo se construye una cultura de innovación dentro de una organización tecnológica?

 

Se construye dando permiso para cuestionar lo que ya funciona, incluso cuando funciona bien. En mi experiencia, he visto que la innovación no depende de un área específica, sino de instalar la costumbre de preguntarse constantemente si hay una mejor forma de resolver el problema del cliente. 

 

Eso implica dar espacio real para experimentar, tolerar que algunas apuestas no funcionen, y sobre todo, mantener una conexión muy cercana con el usuario final, en nuestro caso los equipos legales, para que la innovación resuelva problemas reales y no sea innovación por moda.

 

¿Qué características busca al incorporar talento?

 

En LemonTech buscamos vocación de servicio y capacidad de trabajar en equipo; desde mi experiencia pienso que es posible enseñarle una herramienta a alguien, pero es mucho más difícil enseñarle a colaborar genuinamente. Valoro mucho la curiosidad y la capacidad de adaptación porque una compañía que crece rápido y en múltiples países cambia de forma constante.

 

En LemonTech buscamos gente que entienda que estamos en la intersección de dos mundos, el legal y el tecnológico, así como la capacidad de traducir entre ambos, de hablarle claro tanto a un ingeniero como a un abogado, es un diferenciador enorme.

 

¿Cómo gestionan el cambio permanente dentro de la empresa?

 

Con comunicación frecuente y mucha transparencia sobre el por qué de las decisiones, no solo el qué. Cuando abrimos un nuevo mercado, lanzamos un producto o reorganizamos un equipo, tratamos de explicar el razonamiento detrás, porque la gente se adapta mejor al cambio cuando entiende la lógica y no solo recibe la instrucción. 

 

También ayuda mucho tener rituales estables en medio del cambio, espacios recurrentes donde el equipo puede hacer preguntas y dar retroalimentación, y celebrar activamente los hitos, como hacemos cuando cerramos una etapa de expansión o alcanzamos una meta de crecimiento en un país nuevo.

 

¿Qué consejo le daría a un emprendedor que está lanzando una LegalTech?

 

Que no subestime lo relacional del negocio legal. Puede tener la mejor tecnología del mercado, pero si no invierte tiempo en entender cómo se toman las decisiones dentro de un estudio jurídico o un departamento legal, y en construir confianza de forma genuina, va a avanzar mucho más lento de lo esperado. 

 

También le diría que piense en seguridad y protección de datos desde el día uno, no como algo que se agrega después, porque en esta industria eso es un requisito de entrada, no un diferencial. 

 

Y que sea paciente: los ciclos de venta en el mundo legal son más largos que en otras industrias, y hay que dimensionar el negocio pensando en eso.

 

¿Cuál ha sido el aprendizaje más importante de su experiencia como líder?

 

Creo que una de las mayores enseñanzas que me ha dejado colaborar con una empresa como LemonTech es que liderar bien tiene mucho más que ver con generar valor en cada persona del equipo y saber transmitir con claridad hacia dónde vamos, que con tener todas las respuestas. 

 

He tenido la oportunidad de liderar operaciones en varios países y lo que más rinde en el tiempo es fomentar ambientes colaborativos donde la gente se sienta acompañada, no solo dirigida. 

 

El otro aprendizaje central es la importancia del balance entre la vida profesional y la personal; un equipo que rinde de manera sostenida en el tiempo es un equipo que también está bien fuera del trabajo, y como líder eso es algo que hay que cuidar activamente, no dar por hecho.

 

BLOQUE VIII

 

Mirando hacia el futuro

 

¿Cómo imagina su compañía dentro de cinco años?

 

Imagino a Lemontech consolidada como la legaltech de referencia en toda América Latina, con una presencia mucho más equilibrada entre países —hoy Chile concentra buena parte de nuestra facturación, pero la meta es que México, Perú, Colombia y otros mercados tengan un peso mucho mayor—. 

 

En LemonTech queremos ser un actor activo en la conversación sobre estándares de seguridad y buenas prácticas del sector, con vínculos aún más profundos con la academia y las asociaciones legales de la región.

 

¿Cómo imagina la práctica jurídica en 2030?

 

Una práctica jurídica donde la inteligencia artificial se encargue de una parte importante del trabajo repetitivo, como la búsqueda de antecedentes, la revisión documental o el análisis normativo, y donde el rol del abogado se concentre cada vez más en el criterio, la estrategia y la relación con el cliente. 

 

No creo en una legaltech que reemplace el juicio jurídico, sino en una que le devuelva tiempo al profesional para ejercer mejor su profesión. También imagino una práctica más colaborativa entre países, porque los equipos legales corporativos cada vez operan de forma más regional y necesitan herramientas que los acompañen en esa lógica.

 

¿Qué tendencia transformará más profundamente el sector legal?

 

Sin duda la inteligencia artificial generativa aplicada específicamente al contexto normativo de cada país. Hoy la mayoría de las soluciones genéricas no entienden bien la particularidad regulatoria de cada mercado latinoamericano, y ahí es donde creemos que hay una oportunidad enorme: una inteligencia artificial que hable el idioma jurídico de la región, que interprete regulaciones locales y automatice procesos repetitivos, va a cambiar de forma estructural cómo trabajan los equipos legales en los próximos años.

 

¿Qué oportunidad considera que aún no está siendo aprovechada?

 

La colaboración entre el sector público y el sector legaltech. Todavía enfocamos la mayoría de la conversación sobre tecnología legal en estudios jurídicos y departamentos legales corporativos, pero hay una oportunidad muy grande en llevar esa misma transformación a organismos públicos, que manejan volúmenes enormes de causas y procesos, y que hoy en muchos países operan con herramientas muy por debajo de lo que la tecnología permite. 

 

El sector público no puede quedar en desventaja frente al privado; ahí hay una oportunidad clara todavía poco explotada.

 

¿Qué mensaje le gustaría dejar a la comunidad LegalTech de América Latina?

 

Sigamos construyendo con paciencia y con propósito. Esta es una industria que avanza rápido en tecnología, pero que se transforma despacio en sus hábitos, y eso no hay que verlo como una frustración sino como parte de la naturaleza del negocio. 

 

Mi invitación es a seguir colaborando entre compañías, academia y gremios legales, porque el ecosistema crece más rápido cuando compartimos aprendizajes que cuando competimos de forma aislada. Y a no perder de vista el objetivo final: usar la tecnología para construir un mundo legal más moderno, más eficiente y más justo para quienes finalmente reciben ese servicio.

 

LEGAL TECH VOICES LATAM | FAST QUESTIONS

 

Respuestas breves

 

Una LegalTech que admire. LemonTech, creo que es la LegalTech que mejor conjuga el foco en el propósito del cliente con el modelo de negocio a la vez que con 20 años en el mercado sin casos de brecha de seguridad habla a las claras de la rigurosidad con el que operamos en términos de privacidad y seguridad de los datos. Ninguna de las top five actuales cuentan con esta historia.

 

Un emprendedor que lo inspire. Guillermo Rauch, fundador y CEO de Vercel

 

Un libro que recomendaría.  The Thinking Machine

 

Un podcast imprescindible. Work Hard, Work Smart 

 

Una herramienta tecnológica que utiliza todos los días. Mi Nespresso para arrancar el dia.

 

Agradecemos a Lautaro Rodríguez por compartir su visión en esta nueva edición de Legal Tech Voices LATAM. Su recorrido y la experiencia de LemonTech reflejan la evolución de una industria que ya no concibe la tecnología como un complemento, sino como un habilitador estratégico para la práctica jurídica. La combinación de inteligencia artificial, automatización, seguridad y una profunda comprensión de las necesidades de estudios jurídicos y gerencias legales demuestra que el futuro del sector pasa por potenciar el talento humano, generar mayor eficiencia y construir un ecosistema legal cada vez más colaborativo e innovador en América Latina.

 

 

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