Legal Operations: más que LegalTech
Por Anna Marra

Basta con recorrer LinkedIn durante unos minutos para comprobar que existe una cierta confusión recurrente entre los conceptos de Legal Operations y LegalTech. Ambos aparecen a menudo mezclados, utilizados casi como sinónimos o presentados como dos caras de una misma moneda. Sin embargo, aunque están estrechamente relacionados, no son lo mismo ni aportan lo mismo.

 

El LegalTech hace referencia al conjunto de herramientas tecnológicas diseñadas para apoyar, automatizar o mejorar determinadas tareas jurídicas: gestión documental, automatización contractual, análisis de datos, e-discovery o inteligencia artificial aplicada al derecho. Su foco está en la solución tecnológica.

 

Las Legal Operations, en cambio, constituyen una disciplina mucho más amplia. Su objetivo no es implantar tecnología, sino diseñar y gestionar el funcionamiento del departamento legal para que sea más eficiente, estratégico y alineado con el negocio. La tecnología es un elemento clave para lograrlo, pero no el único ni necesariamente el primero.

 

Confundir ambos conceptos tiene un efecto práctico importante: reduce el valor de las Legal Operations al simple uso de herramientas tecnológicas, cuando en realidad su aportación abarca procesos, métricas, gobierno, gestión del cambio, priorización de riesgos y creación de valor para el negocio.

 

Esta confusión también se traslada a los perfiles profesionales. Un experto en LegalTech puede tener un profundo conocimiento de soluciones tecnológicas aplicadas al ámbito legal sin ser necesariamente un experto en Legal Operations. Del mismo modo, a los profesionales de Legal Operations no se les exige ser tecnólogos, pero sí contar con un conocimiento básico, o al menos suficiente, de tecnología que les permita evaluar, seleccionar e implantar soluciones de forma eficaz y alineada con las necesidades reales del departamento legal.

 

Entender claramente esta diferencia es esencial para no limitar el alcance de las Legal Operations ni sobredimensionar el papel de la tecnología. Solo desde esta claridad conceptual es posible construir departamentos legales que no solo adopten herramientas, sino que funcionen mejor, tomen mejores decisiones y aporten mayor valor al negocio.

 

Legal Operations entre pasado y futuro

 

Durante años, la conversación sobre la transformación del departamento legal se ha centrado casi exclusivamente en la tecnología. Automatización de contratos, herramientas de e-discovery, inteligencia artificial aplicada al análisis documental. Sin embargo, reducir la evolución del área legal al LegalTech es quedarse corto. El verdadero cambio estructural llega de la mano de las Legal Operations.

 

Las Legal Operations no son una herramienta ni un software. Son una función de gestión cuyo objetivo es que el departamento legal funcione de manera más estratégica, eficiente y alineada con el negocio. La tecnología es un elemento central, pero no es —ni puede ser— el único.

 

¿Qué son las Legal Operations?

 

Las Legal Operations engloban el conjunto de procesos, metodologías, roles, métricas y tecnologías que permiten gestionar el departamento legal como una unidad de negocio interna.

 

Su foco no está únicamente en “hacer más con menos”, sino en priorizar correctamente los riesgos, tomar decisiones informadas, optimizar recursos y aportar valor tangible al negocio.

 

En esencia, las Legal Operations trasladan al ámbito legal principios que otras áreas —finanzas, operaciones, compras— llevan años aplicando: planificación, control, análisis de datos y mejora continua.

 

Cómo están evolucionando las Legal Operations

 

En una primera etapa, las Legal Operations surgieron como respuesta a un problema claro: el aumento de la complejidad legal y la presión por reducir costes. El foco estaba en control presupuestario, gestión de despachos externos y estandarización de procesos básicos. Hoy, esa visión ha evolucionado. Las Legal Operations modernas participan en la estrategia corporativa, ayudan a priorizar asuntos según impacto real en el negocio, conectan el trabajo legal con los objetivos empresariales y facilitan la toma de decisiones basada en datos. Ya no se trata solo de eficiencia operativa, sino de eficacia estratégica.

 

La tecnología: imprescindible, pero no suficiente

 

La tecnología es un habilitador clave de las Legal Operations. Sin herramientas adecuadas es imposible medir correctamente, escalar procesos, obtener visibilidad del trabajo legal o analizar datos de forma consistente. Pero la tecnología por sí sola no transforma nada.

 

Sin procesos bien definidos, sin criterios claros de priorización, sin personas con las habilidades adecuadas y sin una cultura orientada al negocio, cualquier herramienta acaba infrautilizada o convertida en un simple repositorio caro.

 

Las Legal Operations funcionan cuando existe un equilibrio entre Personas (roles y capacidades), Procesos (claros, repetibles y medibles) y Tecnología (al servicio de los dos anteriores).

 

¿Qué hace un Legal Operations Manager?

 

El Legal Operations Manager actúa como puente entre el derecho, el negocio y las operaciones. No sustituye al abogado, sino que le permite centrarse en el trabajo jurídico de mayor valor. Entre sus responsabilidades habituales se encuentran:

 

  • Diseño y mejora de procesos legales
  • Gestión del presupuesto del departamento
  • Definición y seguimiento de métricas
  • Selección e implantación de herramientas tecnológicas
  • Gestión de proveedores legales
  • Apoyo a la planificación estratégica del área legal

Es un rol híbrido, cada vez más demandado, que requiere una combinación poco tradicional de habilidades.

 

Para desarrollar una carrera en Legal Operations no basta con formación jurídica. Las competencias más valoradas incluyen: conocimiento legal sólido, para entender riesgos y prioridades; gestión de proyectos, para coordinar iniciativas complejas; análisis de datos y métricas, para apoyar decisiones; conocimientos financieros básicos, especialmente presupuestos y control de costes; visión de negocio, para alinear el trabajo legal con la estrategia corporativa; habilidades de comunicación y cambio, fundamentales para transformar la forma de trabajar; competencia tecnológica, no como técnico, sino como traductor entre necesidades legales y soluciones digitales.

 

Cada vez más, el Legal Operations Manager es un perfil estratégico, no meramente operativo.

 

Legal Operations y creación de valor para el negocio

 

Un departamento legal gestionado con enfoque de Legal Operations identifica riesgos relevantes antes de que se materialicen, prioriza los asuntos que realmente afectan al negocio, acelera decisiones comerciales con mayor seguridad jurídica, reduce fricción entre legal y otras áreas y mejora la percepción del legal como socio estratégico.

 

Esto permite al departamento legal cumplir mejor su triple misión: (1) proteger al negocio; (2) facilitar decisiones adecuadas y (3) crear valor sostenible.

 

Las Legal Operations necesitan métricas. Sin datos, no hay gestión posible. Pero el enfoque está cambiando. Durante años se midió principalmente el coste por asunto, el tiempo de respuesta y el número de contratos gestionados.

 

Hoy, sin abandonar estos indicadores, se incorporan métricas de valor, como:

 

  • Impacto del asesoramiento legal en decisiones estratégicas
  • Reducción de riesgos relevantes
  • Mejora del time-to-market
  • Contribución a objetivos de negocio

El reto no es medir más, sino medir mejor y medir lo que realmente importa.

 

Las Legal Operations representan una evolución natural del departamento legal en un entorno empresarial cada vez más complejo. No son sinónimo de LegalTech, aunque la tecnología sea una pieza clave. Son una disciplina que combina gestión, estrategia, datos y derecho para transformar el área legal en un verdadero socio del negocio.

 

En un mundo donde las decisiones deben ser rápidas, informadas y alineadas con el riesgo, las Legal Operations ya no son una opción: son una necesidad.

 

 

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