Más allá del legado: construir una firma preparada para trascender generaciones
Por Francisco Roggero
ZBV Abogados

A los 50 años de trayectoria, ZBV Abogados atraviesa una etapa que combina continuidad y renovación. Fundado en 1975, el estudio ha logrado consolidarse como una de las firmas jurídicas más reconocidas de la Argentina, atravesando contextos económicos complejos, transformaciones del mercado legal y cambios generacionales sin perder su identidad.

 

En esta conversación, su Managing Partner, Francisco Roggero, reflexiona sobre uno de los procesos más desafiantes en la vida de una organización con herencia familiar: evolucionar hacia una estructura más institucional, profesional y sostenible, preservando al mismo tiempo los valores que le dieron origen.

 

¿Qué significa para un estudio jurídico cumplir 50 años en la Argentina?

 

Cumplir 50 años no es solo alcanzar una fecha simbólica. En la Argentina, donde los contextos económicos, regulatorios e institucionales cambian constantemente, sostener una firma durante medio siglo implica haber desarrollado una capacidad genuina de adaptación, resiliencia y visión de largo plazo.

 

En nuestro caso, significa haber atravesado distintas etapas del país sin perder identidad, sosteniendo siempre una cultura basada en la excelencia profesional, el compromiso ético y la cercanía con el cliente.

 

¿Cuál ha sido el mayor desafío en la evolución del estudio?

 

Uno de los desafíos más trascendentes fue acompañar la transición desde una firma con una fuerte impronta familiar hacia una organización más institucionalizada, profesional y sostenible en el tiempo.

 

Los estudios fundados sobre vínculos familiares tienen enormes fortalezas: identidad, historia, continuidad y valores compartidos. Pero también suelen apoyarse en dinámicas más informales y en modelos de decisión muy concentrados en determinadas personas.

 

El verdadero reto no consiste en reemplazar ese modelo, sino en transformarlo en una estructura capaz de trascender generaciones, sin perder aquello que lo hace valioso.

 

¿Qué implica institucionalizar una firma sin romper con su esencia?

 

Implica repensar cómo se toman las decisiones, cómo se distribuyen las responsabilidades y cómo se construyen los liderazgos.

 

Es pasar de la intuición a procesos más sólidos; del protagonismo individual a la responsabilidad compartida; y de depender de personas clave a consolidar estructuras que funcionen más allá de ellas.

 

Ese proceso requiere equilibrio: avanzar sin forzar disrupciones innecesarias. En este tipo de transformaciones, la dirección importa más que la velocidad.

 

¿Cómo se preserva la identidad en medio del cambio?

 

Preservar la identidad no significa resistirse al cambio, sino evolucionar con coherencia.

 

En ZBV siempre entendimos que los valores —ética, excelencia técnica, trabajo colaborativo y visión de largo plazo— son los que permiten sostener la continuidad aun cuando el contexto cambia.

 

La identidad se mantiene cuando el crecimiento se apoya en principios claros, no en estructuras rígidas.

 

¿Qué rol tuvo el liderazgo en ese proceso?

 

El liderazgo fue clave, pero no entendido como protagonismo personal, sino como la capacidad de crear las condiciones para que el cambio ocurra.

 

Liderar esta etapa implicó e implica construir consensos, generar confianza, abrir espacio a nuevas generaciones y acompañar el desarrollo de una cultura más horizontal, meritocrática y profesionalizada.

 

El objetivo siempre fue claro: asegurar que la firma pudiera evolucionar sin depender de una sola persona.

 

¿Cómo definiría hoy a ZBV después de estos 50 años?

 

Hoy somos una firma vigente, relevante y reconocida; integrada activamente en la comunidad empresarial y destacada por rankings internacionales.

 

Pero, más allá de cualquier reconocimiento externo, lo verdaderamente significativo es haber construido una institución sólida, capaz de renovarse sin fragmentarse ni perder el rumbo.

 

Mirando hacia atrás, ¿qué considera el mayor logro?

 

El mayor logro fue —y sigue siendo— la continuidad.

 

Haber logrado que la firma no se detuviera, no se volviera irrelevante y no perdiera cohesión. Sostener una organización competitiva durante cinco décadas es, en sí mismo, un logro extraordinario.

 

¿Qué viene ahora para ZBV?

 

Este aniversario es una plataforma para lo que viene.

 

Estamos en una nueva etapa de renovación, con una identidad visual actualizada, nuevas oficinas pensadas para el trabajo colaborativo y una mirada estratégica puesta en industrias emergentes, transformación digital, inteligencia artificial y nuevos modelos de negocio.

 

Nuestro propósito sigue siendo el mismo que hace 50 años: evolucionar sin perder la esencia, crecer sin perder la identidad y seguir construyendo una firma preparada para el futuro.

 

 

Zang, Bergel & Viñes Abogados
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