Especialistas en derecho aeronáutico y aeroportuario de la firma Santamarina y Steta destacaron las perspectivas del sector aéreo de la ciudad de México y sus alrededores, ante el aumento de tráfico que se espera por el campeonato mundial de fútbol. “Han estado pasando muchas cosas. Vale la pena hacer un balance general de todo lo que va a ser clave en 2026, a un año de gestión de la presidente Claudia Sheinbaum”, dijeron.
Juan Carlos Machorro, socio experto en derecho aeronáutico y aeroportuario, recordó los retos graves que atravesó el sector, desde la pandemia misma; las políticas públicas que lo impactaron negativamente; la degradación a categoría dos que duró más de dos años y que puede volver a darse; los problemas presupuestales con los que lidian las autoridades de aviación; los oficios que ha emitido recientemente el Departamento de Transporte de los Estados Unidos, señalando una supuesta violación al acuerdo bilateral en materia de transporte aéreo; el retiro inminente de la inmunidad antimonopolio de Delta y Aeroméxico (que se ha frenado de manera temporal, a partir de una orden judicial de una Corte Federal en los Estados Unidos); la cancelación de vuelos, rutas y frecuencias entre el vecino país del norte y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y la fusión Volaris-Viva Aerobus. “Mucho de esto tendrá un impacto mayúsculo en el umbral del campeonato, para la gente que quisiera venir a la Ciudad de México y para también para quienes quisieran ir de aquí a muchos de los destinos que coinciden con sedes mundialistas en los EU”, subrayó.
Por su parte, Andrés Remis, asociado experto en derecho aeronáutico y aeroportuario destacó que tanto aerolíneas nacionales comerciales como de aviación privada en el país han logrado recuperarse a pesar de todos esos obstáculos. “Van saliendo a flote, después de haber pasado por uno de los peores terremotos a nivel global. Solo el aeropuerto de Toluca se ha mantenido al margen del crecimiento, mientras el Felipe Ángeles se mantiene y el de Querétaro muestra un crecimiento exponencial en vuelos de pasajeros y de carga”, apuntó.
Los expertos añadieron que la fusión Volaris-Viva Aerobus puede dar cierto aliento al sector, al representar a dos terceras partes del mercado de la industria aérea. “Habrá que estar atentos a lo que dictaminen las autoridades de competencia económica. Pueden darse restricciones en materia de distribución de slots”, anotó Remis.
Juan Carlos Machorro también recordó que la relación entre la Agencia Federal de Aviación Civil de México y el Departamento de Transporte en los Estados Unidos está pasando por los momentos más tensos y delicados de las últimas décadas. “Precisamente, uno de los argumentos que está poniendo Washington sobre la mesa tiene que ver con que han cambiado las condiciones de competencia abierta en el mercado de la aviación en nuestro país. Eso se hizo patente desde la extinción de la carga dedicada en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y su reducción del número de operaciones por hora y la falta de transparencia para presentar argumentos y estudios convincentes. Eso trastocó el ambiente de competencia abierta en el mercado de la aviación. Habrá que estar atentos a su reacción, en caso de que las autoridades mexicanas confirmen la autorización de la fusión de aerolíneas de bajo costo”.
Los especialistas explicaron que, de fondo, el origen de las diferencias y detonador de los diferentes conflictos proviene de una falta mexicana flagrante al principio de reciprocidad en el tratado bilateral del transporte aéreo.
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