Artí­culos

Sinceramiento Fiscal de inmuebles pertenecientes a sociedades

Por Cecilia Goldemberg y Valeria D'Alessandro 

Entre algunas de las alternativas de vanguardia que contempla el Régimen de Sinceramiento Fiscal (2), se encuentra la posibilidad de incluir activos que -hasta el momento- se encontraban declarados en cabeza de terceras personas. Es decir bienes que estaban a la Fecha de Preexistencia dentro del circuito de legalidad fiscal.

Esta alternativa permite “sincerar” ante el Fisco una realidad que se mantenía oculta, en cuanto a la individualización del sujeto titular de los bienes, posibilidad que exclusivamente el Régimen ha otorgado a las personas humanas, quienes podrán  declarar  a nombre propio los bienes (muebles o inmuebles) que se encuentren en posesión, anotados, registrados o depositados a nombre de otra persona. 

Conforme la legislación aplicable, existen dos supuestos que habilitan a esta extrapolación de la titularidad de bienes: 

-el sinceramiento de bienes pertenecientes a familiares o a terceros del país (3)

-el sinceramiento de bienes pertenecientes a estructuras jurídicas del exterior (4)

Respecto del primer supuesto, entre esos terceros a nombre de quienes los bienes figuran, la ley incluye a las sociedades domiciliadas en el país.

Entonces, un bien inmueble de titularidad de una sociedad puede ser declarado por una persona humana, sujeto al impuesto especial del 5% sobre su valor de plaza al 22/7/2016. (5)

Este supuesto requiere la verificación de los siguientes requisitos según establece la ley 27260: i) que el tercero preste su conformidad en el micrositio web de AFIP como paso previo a presentar  la Declaración Voluntaria, ii) que el bien inmueble figure a nombre de la persona humana declarante antes de la fecha del vencimiento para la presentación de la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias del período fiscal 2017 y, iii) que el declarante mantenga a su disposición la documentación que acredite la posesión, registración o depósito a nombre del tercero.(6)

La reglamentación (7) reconoce expresamente que la sociedad que había declarado el inmueble deberá darle de baja, conforme al procedimiento que la AFIP establecerá y que tal desafectación no producirá consecuencias tributarias para esta última, exceptuándola además del deber de información referido a la obtención del Código de oferta de transferencia de inmuebles (COTI). (8)

Respecto del segundo supuesto, es decir, el sinceramiento de bienes pertenecientes a estructuras jurídicas del exterior(9), el régimen se muestra también sumamente original pues permite obviar la titularidad formal de bienes, siempre que estos pertenezcan a cualquier ente constituido en el exterior cuya titularidad o beneficio le corresponda al declarante. (10)

Nótese que a diferencia del supuesto anterior, en este caso, la persona humana que se presenta ante la AFIP a declarar voluntariamente el bien debe ser socio, titular o  poseer un derecho al beneficio sobre el ente del exterior -sea que esa conexión fuera directa o indirecta- no pudiendo ser alguien externo al ente que fuera titular formal del bien objeto de sinceramiento. (11)

Este supuesto tiene un condicionante diferente al previsto respecto al sinceramiento de bienes pertenecientes a familiares o a terceros del país, pues no se requiere conformidad por parte del sujeto titular. Un socio de una sociedad extranjera que sea a su vez titular de un inmueble en el exterior o en el país, puede declarar el inmueble como si fuera suyo sin perjuicio de identificar en su declaración al titular formal, así como a la participación que le corresponde sobre ese ente o estructura y el valor residual de su participación una vez detraído el valor del inmueble. (12)

Por su parte, si bien la ley no obliga a transferir la titularidad en favor del declarante, el cambio de titularidad puede resultar atractivo para el contribuyente, sobre todo cuando el inmueble declarado está situado en el país (13). Conforme lo aclara una reciente modificación  reglamentaria(14) también en este supuesto las transferencias que se realicen se consideran no onerosas, no están sujetas a gravamen alguno en Argentina y quedan eximidas de los deberes de información. (15)

Las diferencias entre una y otra alternativa son así las siguientes:

Bienes pertenecientes a sociedades del país: (16) i) no es necesario que el declarante sea socio o titular del ente que es el titular formal del bien objeto del sinceramiento; ii) es necesario que la sociedad preste conformidad; iii) existe obligación de transferencia del bien (17) iv) la transferencia es no onerosa, no sujeta a gravamen en Argentina y eximida de deberes información.

Bienes pertenecientes a estructuras jurídicas del exterior: (18) i) es necesario que el declarante sea socio o titular del ente que es el titular formal del bien objeto del sinceramiento; ii) no es necesario que la sociedad preste conformidad; iii) no existe obligación de transferencia del bien; iv) en caso de decidir efectuar la transferencia, esa transferencia es no onerosa, no sujeta a gravamen en Argentina y eximida de deberes información.

Ahora bien, partiendo de la base de que -como se analizó- el Régimen de Sinceramiento Fiscal permite que una persona humana declare un bien inmueble de titularidad de una sociedad, nos preguntamos si el hecho de que el socio haya declarado su participación en esa sociedad puede impedirle sincerar ser el dueño del bien. 

Respecto de esta cuestión, la AFIP se ha expedido en su sitio web -creemos que de manera errada- en sentido adverso: “En tanto la participación societaria como la propiedad del inmueble se encuentren declaradas ante AFIP por parte de la persona humana y de la sociedad, respectivamente, no existe activo susceptible de ser exteriorizado conforme los objetivos de la Ley 27.260 en materia del Régimen de Sinceramiento Fiscal.” (19)

Por nuestra parte, no vemos ningún impedimento en las disposiciones aplicables, sea que se trate del sinceramiento de bienes pertenecientes a familiares o a terceros del país como del sinceramiento de bienes pertenecientes a estructuras jurídicas del exterior.

En efecto, ni la literalidad de los términos de las normas invocadas ni tampoco una interpretación lógica, que contemple la finalidad o propósito de la ley, nos permite concluir en el sentido de negar a un socio la posibilidad de efectuar el sinceramiento de la titularidad con relación a los bienes pertenecientes a la sociedad. 

Por el contrario, la afirmación normativa en cuanto a que en caso de que los bienes hubieran sido declarados impositivamente por una sociedad, tal desafectación no producirá efectos tributarios para esta última (20) confirma, sin posible hesitación alguna, que es posible blanquear bienes que estaban declarados. Se trata simplemente de exteriorizar la titularidad del bien a nombre de una persona distinta de aquella  que figuraba como tal.  La normativa no hace diferencias ni contiene restricciones para quienes revistan la calidad de socio del ente titular ni tampoco diferencia entre bienes que estaban declarados y bienes que estaban ocultos. 

En efecto, el pariente o tercero pudo o no haber declarado impositivamente el bien, cuestión que -como hemos visto- le es absolutamente indiferente al régimen. Esa situación es equivalente al de un inmueble situado en el país, cuyo titular fuere una sociedad extranjera, cuyo representante legal haya actuado como responsable sustituto. Tal situación no impide que la persona humana socio de la sociedad sincere ser el titular del inmueble.

Tampoco encontramos impedimento para que una persona declare bienes que no tenía incorporados a sus declaraciones juradas pues se trata de bienes distintos: no resulta identificable un inmueble -por ejemplo- con determinada cantidad de acciones, ni tampoco debería, necesariamente, existir correlación en sus valores. En efecto, la persona humana ni siquiera estaría intercambiando un bien sino que daría de  alta el inmueble que resulta del sinceramiento a su valor de plaza y mantendría su participación societaria frente al impuesto a las ganancias valuada al costo de adquisición. Tampoco correspondería diferenciar entre sociedades cuyos activos comprenden variedad de rubros, siendo el inmueble uno de ellos y quizás de no gran significancia en su valor de libros frente al total del Activo en relación al caso en el que el único activo estuviere compuesto por el inmueble.

Si el inmueble -u otro bien sincerado- fuera transferido con posterioridad a favor del declarante a título no oneroso y registrado a su nombre, ¿podría la AFIP ignorar esa transferencia de dominio cuando encuadra exactamente en el supuesto previsto en la legislación reglamentaria? ¿Alegaría su inconstitucionalidad, o sea la propia torpeza del Estado? ¿Desconocería  mediante un acto particular una norma general de rango superior? ¿Actuaría de esta manera aún en desmedro del principio de legalidad? Ante ese mismo hecho, ¿podría AFIP alegar que existió onerosidad en la transferencia aún cuando no hubo un intercambio de bienes que hubiera otorgado una ventaja a la sociedad?

Creemos que:

-El sinceramiento de la titularidad de un inmueble registrado a nombre de una sociedad, no podría ser tildada de “maniobra” en la que se estaría simulando una operación que no es real, dado que tal declaración, en la que intervienen ambas partes, justamente importa el reconocimiento de la situación fáctica real. 

-La operación subsecuente por la cual se transfiere la propiedad del inmueble a quien sincera ser su verdadero dueño desde el inicio no tiene esencia económica, lo que además se ve fortalecido por las disposiciones reglamentarias que la califican como operación no onerosa a los fines tributarios (21) para ahuyentar cualquier suspicacia o posible pretensión futura por parte de la Administración Fiscal. 



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14 de febrero 2017 | 1 comentario | Comentar

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julian

Gracias por el articulo , muy bueno :-)

23 de febrero 2017